Introducción general
La demanda de bioetanol en la UE se encuentra afectada por tres criterios fundamentales:
La creciente demanda del bioetanol en Europa está afectada por los beneficios medioambientales derivados de su uso como biocombustible. La producción y combustión de los carburantes fósiles, así como su ciclo completo de vida – tenemos necesariamente que considerar que un carburante fósil tiene su origen en el petróleo en cuyo proceso natural de formación se necesita de grandes cantidades de energía y de tiempo- lleva aparejado inevitablemente emisiones de CO2 que tardaron miles de años en fijarse, y que se están emitiendo en la actualidad a un ritmo mucho más acelerado. Por el contrario la producción del bioetanol tiene un carácter claramente renovable y sostenible. Es decir el consumo de bioetanol se lleva a cabo al mismo ritmo que su producción. Por esa razón el ciclo completo de CO2 es cerrado y anual. El CO2 emitido tanto en su producción es utilizado por las plantas que son materia prima para la producción de este biocarburante durante su ciclo de vida. Por ello se consigue una reducción entre un 40% y un 80% en las emisiones de CO2 en comparación con las emitidas por los carburantes fósiles.
La creciente dependencia energética de la UE y de EEUU con respecto a terceros países políticamente muy inestables, ha influenciado de forma muy positiva al sector de las energías renovables y muy especialmente al sector de los biocarburantes. Tenemos que ser conscientes que en la actualidad la dependencia energética de la UE en el sector del transporte se encuentra por encima del 80% y que esta dependencia tiende a incrementarse con el agotamiento de las reservas del mar del Norte.
Por este motivo tanto la UE como EEUU han impuesto objetivos de crecimiento muy ambiciosos que implican un desarrollo exponencial de la demanda de los biocarburantes y por consiguiente de la oferta necesaria para cubrirla.
La demanda de biocarburantes en la UE está regulada bajo la Directiva Europea de Promoción y Uso de los Biocombustibles que establece un objetivo de consumo del 2% para el 2005 y del 5,75% para el 2010. En desarrollo de esta Directiva los distintos Estados de la UE han regulado normas incluso más exigentes imponiendo porcentajes superiores a los establecidos en la Directiva. Actualmente muchos de los países de la UE han aprobado o están ultimando las normas que regularán el uso obligatorio de los biocarburantes en porcentajes de mercado cada vez mayores.
Además en consonancia con la política energética mencionada, muy recientemente, el Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno de la UE ha establecido un porcentaje más ambicioso que impone un objetivo de consumo de biocarburantes del 10% del consumo de carburantes para el año 2020.